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Cuando se está en una situación de impago por deudas, una de las situaciones más comunes que nos podemos encontrar es el llamado acoso telefónico por parte de los acreedores. En muchas ocasiones los clientes acuden a nosotros con la inquietud de qué hacer si reciben llamadas de los acreedores. Sus dudas empiezan en cómo pueden defenderse delante de estos ataques. Y es que esto cada vez afecta a la vida diaria de más gente, ya que entran en una espiral de acoso que no tiene fin.

La manera que tienen estos prestamistas de hacerte ‘reaccionar’ es a través de continuas llamadas con tonos autoritarios y agresivos. En ocasiones pueden llegar a faltarte el respeto. La constante insistencia y presión lleva a plantear al cliente posibles maneras de cancelar esta deuda de una forma rápida.

El perfil de las personas encargadas de realizar este tipo de llamadas suele ser borde e insistente, llegando a interrumpir tus quehaceres a cualquier hora del día. Asimismo, suelen utilizar un tipo de amenazas determinadas para que el cliente entre en pánico.

Entre las diferentes amenazas que suelen utilizar estos prestamistas se encuentran comúnmente las de ‘irás a la cárcel si no pagas’, o ‘nos quedaremos con la totalidad de tu sueldo’. Recurren a la apelación psicológica para que, a través de esta manipulación, de verdad creas que puede ocurrir alguno de estos supuestos si no haces efectivo el pago del préstamo.

También hemos escuchado numerosas veces ‘te quitaremos la casa’, o ‘tu deuda se multiplicará si no pagas rápidamente’. Hay que destacar que tanto en los préstamos personales como en los hipotecarios, existen cláusulas que se suelen considerar excesivamente abusivas.

Debemos saber mantener la compostura en estas situaciones de acoso telefónico. En ocasiones pensamos que esto no tendrá fin, pero cabe destacar que, una vez iniciados los procedimientos judiciales pertinentes a cada caso, este tipo de actividades acaban cesando.

Sobre el acoso telefónico existen diferentes procedimientos judiciales, como la sentencia del Tribunal Supremo 306/2001, de 2 de abril, en relación a los ‘cobros de impagos’, en la que destaca lo siguiente:
‘El vejamen o acción denigratoria que estos medios descritos entrañan, atentan contra la dignidad de la persona y lastiman el honor del sujeto.’

Así que, el Tribunal Supremo estipula que estas prácticas «no deben justificarse por usos sociales y menos por la ley».

Consejos sobre cómo actuar ante el acoso telefónico

Llegados a este punto, tras ver a muchos de nuestros clientes en situaciones similares, siempre solemos aconsejar lo siguiente:

  • No te sientas culpable. No has cometido ningún delito, quizás los que se equivocaron fueron los que le dieron el préstamo, ¿no crees?
  • Una llamada no puede afectarte en tu vida. Si lo consigue, habrán logrado su objetivo y se resentirán las personas que te rodean y a ti mismo.
  • Durante la realización de las llamadas no pierdas la calma. Explica los motivos que te llevan a no poder pagar y que estás buscando una solución. En caso de que el “reclamador” pierda la educación o el tono no te parezca adecuado, lo mejor que puedes hacer es decirle “lo siento, ya le he explicado mi situación, voy a colgar” y finaliza la llamada. Ya que, si entras en su juego puede acabar siendo perjudicial para ti.
  • Puedes identificar los acreedores más incómodos y marcarlos en tu móvil como teléfonos no deseados. De esta manera, ni siquiera te sonará el teléfono. Esta solución no funciona con la mayoría de los “reclamadores”, ya que “ilegalmente” usan prefijos de distintas provincias para confundirte y que aceptes la llamada.
  • Busca una solución definitiva. Dependiendo de tu situación, puedes beneficiarte de la Ley de la Segunda Oportunidad. Con TU SEGUNDA OPORTUNIDAD puedes quitarte las deudas y no volver a temer que suene el teléfono.

¿Cómo puedo solucionar el acoso por teléfono?

La mejor opción de solventar ese problema es acabar con el de raíz, es decir, solventar las deudas. Cuando se reciben este tipo de llamadas constantemente y piden que se paguen esas cantidades monstruosas, es que realmente se debe ese dinero. Posiblemente hayas podido ir acumulando préstamos, tarjetas de crédito o incluso las conocidas tarjetas revolving. Los supuestos que pueden llevar a una persona a una situación de impago son infinitos. Incluso a veces, el ser humano no es consciente de la situación en la que se encuentra hasta que se da de bruces con la realidad. Pero cierto es que todas las situaciones se pueden solventar y hay arreglo para ello.

Desde TuSegundaOportunidad nos podemos encargar de solucionar este tipo de casos para acabar cuanto antes con situaciones desagradables como estas. Solicite una visita gratuita o llame al 910 212 029 / 930 182 198. 

Nuestro equipo de profesionales le dará una respuesta inmediata para poner en marcha el proceso necesario en cada caso y que vuelva a disfrutar cuanto antes de una vida calmada.


¿Qué nos recomiendas o que has hecho tú en una situación como esta? ¡Cuéntanos tu situación en algún caso similar!

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