Open/Close Menu Expertos en La Ley de Segunda Oportunidad

En numerosas ocasiones hemos escuchado la palabra ‘procurador’ pero apuesto a que nos preguntamos qué función tiene en todo este procedimiento. ¿Quieres saber que funciones tiene? Te lo contamos a continuación.

Un procurador es esencial en la mayoría de procedimientos judiciales. Pero en otras tantas ocasiones su labor pasa desapercibida.

En esta profesión se debe tener principalmente el Grado de Derecho y un Máster que nos dé acceso a esta profesión. Además, se debe superar un examen para colegiarse y poder ejercer como tal.

Durante el proceso concursal, el procurador se encarga de llevar la información entre los juzgados y los abogados. Se encarga de hacer de representante de los litigantes delante del juzgado, así como asegurar que se cumplen todos los plazos procesales.

Exactamente, ¿Cuáles es la función del procurador?

Su principal función es representar procesalmente a los litigantes. Actúan de intermediarios entre juzgado y abogado, así que todas las notificaciones y la documentación que reciben desde el juzgado, la hacen llegar a los abogados correspondientes.

En todos los litigios, cumplir los plazos es fundamental ya que si no puede conllevar a graves problemas para el procedimiento. Un caso sería que si disponemos de un periodo para efectuar la solicitud del concurso, no hacerlo abre la posibilidad de que el concurso se declare culpable.

¿Se necesita siempre a un procurador?

No es necesario en todos los procesos judiciales. Será la propia jurisdicción civil, penal, contenciosa-administrativa o laboral la que se encarga de determinar la intervención obligatoria o no de un procurador.

En el concurso de acreedores, la Ley Concursal nos menciona que sí que debemos contar con la presencia de un procurador.

¿Existen muchas diferencias entre un abogado y un procurador?

Son figuras complementarias. El procurador es el encargado de los temas meramente burocráticos, es decir, da el impulso procesal a todo el procedimiento judicial.

El abogado, al contrario que el procurador, es el profesional que asume la representación del cliente, además de elaborar una línea de defensa para posteriormente exponerla delante de un tribunal.

Otra gran diferencia entre estas dos figuras es que los honorarios del procurador ya vienen fijados por el Real Decreto 1373/2003, de 7 de noviembre. Por eso, los procuradores no pueden fijar el precio de su servicio libremente porque se ven obligados a trabajar en base a unas tarifas. Al contrario que el abogado, que su retribución es la que él cree necesaria.

¿Cuándo es necesario acudir con un abogado y un procurador?

Cuando se realiza un concurso, la solicitud del mismo debe ir firmada tanto por abogado como por procurador, como nos indica el artículo 6.2 de la Ley Concursal.

Si los acreedores muestran tener un interés legítimo en el concurso, podrán comparecer en el proceso judicial siempre que asistan tanto procurador como abogado.

Pero debemos mencionar que existe una excepción. En la Ley de Segunda Oportunidad, la intervención del procurador deja de ser obligatoria en el caso de que se trate del concurso consecutivo de una persona natural.

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Abogado en Derecho Concursal, soy experto en términos de Ley de Segunda Oportunidad tanto para personas físicas no empresarias como para autónomos. Mi experiencia en administración y mediación concursal permiten que pueda coger una visión clara del procedimiento desde todos los aspectos, algo que el cliente puede traducir como seguridad en el proceso.

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