
1. Compara, compara y vuelve a comparar
Hoy en día, pedir un préstamo online en España es tan fácil como rellenar un formulario desde el móvil. Pero eso no significa que todas las ofertas sean iguales ni, mucho menos, convenientes. Antes de decidirte por una entidad financiera concreta, compara varios factores:- El tipo de interés (TAE y TIN): la TAE incluye todos los gastos asociados al préstamo, y es la cifra clave para saber si una oferta es competitiva o no.
- Comisiones adicionales: ¿te cobran por abrir el préstamo? ¿Hay comisiones por amortización anticipada? ¿Penalizaciones por demora?
- Plazo de devolución: cuanto más largo, menor será la cuota mensual, pero más intereses acabarás pagando.
2. Verifica que el prestamista esté registrado
Este punto es esencial. Con el auge de los préstamos online, han proliferado muchas empresas no reguladas o directamente fraudulentas. Antes de firmar nada, asegúrate de que la entidad esté registrada en el Banco de España y cumpla con la normativa vigente en materia de protección al consumidor. También puedes consultar opiniones de otros usuarios, buscar el CIF de la empresa y asegurarte de que no haya denuncias activas en su contra. Si algo huele raro, mejor no te arriesgues.3. Lee siempre la letra pequeña
Puede parecer una obviedad, pero muchas personas firman contratos sin entender del todo lo que están aceptando. Algunas entidades anuncian préstamos rápidos “sin intereses”, pero en realidad te cobran comisiones altísimas que se camuflan en otras partidas. Lee con calma el contrato y, si algo no te queda claro, pide explicaciones. No hay nada de malo en preguntar, y si la empresa no te da respuestas claras, eso ya es una señal de alerta.4. Evalúa si realmente necesitas ese préstamo
A veces pedimos dinero más por impulso o por presión que por necesidad real. ¿Has valorado otras opciones? ¿Puedes posponer ese gasto? ¿Existe una alternativa sin endeudarte? Desde nuestra experiencia como abogados especializados en la Ley de Segunda Oportunidad, sabemos que una parte importante de los problemas de sobreendeudamiento empiezan con pequeños préstamos que se van acumulando. Lo que empieza con 2.000 € se convierte en 10.000 € en un par de años por intereses, recargos y refinanciaciones mal gestionadas.5. Sé realista con tu capacidad de pago
Antes de solicitar un préstamo, haz un presupuesto detallado de tus ingresos y gastos. Calcula cuánto podrías pagar mensualmente sin que tu economía se resienta. Un préstamo debería ayudarte, no ahogarte. Además, asegúrate de que puedes cubrir otros gastos imprevistos (facturas médicas, reparaciones, etc.) incluso con el préstamo activo. La planificación financiera es clave.6. ¿Qué pasa si no puedes pagar?
Este es un escenario que nadie quiere imaginar, pero que ocurre más de lo que parece. Si por cualquier motivo no puedes pagar tu préstamo, es importante que sepas qué consecuencias puedes enfrentar:- Recargos e intereses de demora
- Inclusión en ficheros de morosos (como ASNEF)
- Reclamaciones judiciales
- Embargos de nómina, cuentas o bienes
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