Examinamos en este artículo La Ley de Segunda Oportunidad y exactamente en qué medida afecta a quienes no pueden hacer frente al pago de sus deudas, sobre todo en el caso de las hipotecas y la Dación en Pago.

La situación actual – ¡¡¡El problema!!!

A consecuencia de la crisis, más de 100 familias pierden su residencia cada día. Cuando la casa se adquirió con un crédito hipotecario y no se puede hacer frente al pago de la hipoteca, el banco pone en marcha un procedimiento de ejecución hipotecaria que acaba con el desahucio de la familia para vender la casa.
Al drama humano de tener que perder la residencia, muchas veces hay que incorporar que la deuda no queda absolutamente saldada.
Lo explicamos con un ejemplo:
Laura solicitó al banco en 2005 una hipoteca de 300.000 euros para adquirir un piso, en el 985 €/mensuales de hipoteca. Tras múltiples requerimientos y aplazamientos, el banco ejecutó la hipoteca.

Laura fue desahuciada de su casa y el piso fue vendido en subasta, La vivienda se adjudicó por un importe menor al saldo de la hipoteca, con lo que pese a haber entregado su casa, Laura continua teniendo una deuda de 90.000 euros con el banco.
En frente de esta situación trágica, en la que todavía habiendo perdido su casa los deudores se ven perseguidos por la sombra de la deuda para toda la vida, muchas voces se levantaron demandando la llamada Dación en Pago.

¿Qué es la Dación en Pago?

Como definición general, podemos decir que la Dación en Pago es un pacto entre el banco y el deudor para saldar una deuda.
Como el deudor no puede hacer frente al pago de su préstamo hipotecario, entrega al banco la casa y el banco la admite dando por liquidada la deuda por completo, sin otros pagos de intereses ni cantidades pendientes.

El banco evita tener que empezar el procedimiento judicial de ejecución hipotecaria y el deudor queda liberado del peligro de que tras haberse subastado su casa, deba todavía dinero al banco.
¿Se ha aprobado una Dación en Pago extendida para las deudas hipotecarias?

Como vamos a ver más adelante, no totalmente.

La Ley de Segunda Oportunidad como herramienta

La Ley de Segunda Oportunidad tiene cómo objetivo liberar al deudor de la deuda que quede pendiente tras liquidar su patrimonio. En el ejemplo que hemos empleado al comienzo, quería decir que Laura, tras perder su residencia, salda sus deudas con el banco, a pesar de que quedaran esos 90.000 euros de diferencia entre la deuda pendiente y el precio de adjudicación de la vivienda.
¿Se puede hacer esto en todos los casos de deudas hipotecarias?
No. La regla establece muchas condiciones que hay que cumplir para beneficiarse de La Ley de Segunda Oportunidad. En la propia ley se explica de este modo:

“Se trata de dejar que aquel que lo ha perdido todo por haber liquidado la totalidad de su patrimonio en beneficio de sus acreedores, pueda verse liberado de la mayoría de las deudas pendientes tras la referida liquidación.”

La ley establece una serie de condiciones para eludir insolvencias estratégicas o bien fraudulentas y por si fuera poco, asegurar que si a lo largo de los años siguientes el deudor recobra su coyuntura económica, compensará al acreedor por la una parte de su deuda de la que se liberó.

Condiciones para acogerse al beneficio de La Ley de Segunda Oportunidad

Con más detalle las podemos ver en el apartado que tenemos a tal efecto en la WEB de TuSegundaOportunidad (Condiciones para acogerse a La Ley de Segunda Oportunidad), aunque de forma resumida se pueden resumir en dos:

  1. La primera es que debe intervenir un juez, de tal modo que al acabar el procedimiento concursal, se llegue a la conclusión de que el deudor no tiene más dinero para poder pagar.
  2. La segunda condición es que el deudor ha de ser de buena fe, o sea, que se establecen una serie de controles y requisitos para eludir maniobras de fraude en el momento de solicitar la liberación de las deudas.

En un lenguaje fácil, podemos decir que se trata de que las personas con deudas que no pueden encarar el pago puedan hacer algo afín a lo que hacen las compañías cuando entran en concurso de acreedores:

se establece un mecanismo para repartir todo el patrimonio entre los acreedores y una vez hecha la liquidación, la deuda que quedara todavía pendiente, queda saldada.

En el caso de personas con hipotecas que no pueden abonar, con este mecanismo de la Ley de Segunda Oportunidad se dejará que salden la totalidad de la deuda hipotecaria con la entrega de la residencia, si bien el valor de mercado de la residencia no sea suficiente para cubrir el cien por ciento de la deuda pendiente.

Eso si, el proceso para conseguir esta Dación en Pago no es moco de pavo y tienen que cumplirse muchos requisitos.

¿Basta con la Ley de Segunda Oportunidad para solucionar el problema de las ejecuciones hipotecarias?

Hay diferentes valoraciones:

  • Conforme el gobierno, a través del Consejo de Ministros, con la Ley de Segunda Oportunidad se deja que desaparezca la una parte de la deuda que no ha quedado cubierta con la ejecución de la garantía.

    “En caso de acreedores con garantía real, la parte que va a poder eximirse va a ser aquella que no hubiese quedado cubierta en la ejecución de la garantía. La exoneración de deudas va a poder anularse en el convocado plazo de 5 años a petición de los acreedores cuando se acredite que se han escondido ingresos o bien recursos o bien el deudor lograra una substancial mejora de su situación.”

  • En medios jurídicos especializados, como el blog “hayderecho.com” se valora la pretensión de la regla, mas no el mecanismo que se ha establecido, que da sitio a “un régimen de insolvencia personal que es un “engendro” que se aparta del adoptado en los países más desarrollados.
  • El portavoz de la Asociación de Consumidores (ADICAE) F. Herrero, afirma en una entrevista en “El Mundo” que “no sabemos si estamos frente a una liberación real de deuda o bien frente a un traslado de la deuda a los avalistas”.
  • Colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) charlan de “oportunismo tramposo”.
    En su valoración de la ley, estiman que el procedimiento es largo y complejo, que impone requisitos excesivos a fin de que se acepte la buena fe del deudor y que es un proceso al que se puede entregar marcha atrás a lo largo de los 5 años siguientes.
    Otro de los más arduos problemas es que no libera de sus obligaciones a los avalistas, cuando habitualmente las ejecuciones hipotecarias vienen contra personas que acreditaron con su residencia las deudas de familiares.

La ley de Segunda Oportunidad ¿es la única opción alternativa a la que se pueden acoger las personas con deudas hipotecarias en situación más vulnerable?
No, hay otra opción alternativa, que es acogerse al llamado “Código de buenas prácticas bancarias” cuyos requisitos eran muy rigurosos y que asimismo ha rebajado la legislación últimamente aprobada.

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